Encargos y precios para ilustrador, dibujante, diseñador de Barcelona

Tarde tranquila en el piso

Leer. Estudiar. Mirar la tele. Picar algo. Leer. Internet. Blog. Peli videoclub. Salir a pasear. SMS. Barrer. Ordenar. Poner lavadora. Cenar. Ver DVD. Repasar apuntes. Mail. Messenger. Escuchar música. Bajar música. Pensar en Pitufa. Dormir.

Poner en orden aleatorio y escoger lo que más guste.

Vamos de Feria

Hoy he ido a la Feria de Abril. Ozú, mi arma.
No había ido nunca. Una buena amiga (hello Lady!) hacia tiempo que no veía a venido a pasar unos días por la ciudad condal y solo verme dice: “Quiero ir a la Feria de Abril”. Ella de naturaleza germana, pensaba que sería uno de los últimos sitios donde pensaba que querría ir.
Cogemos el Trambaix y llegamos a la parada correspondiente. Y mi nariz y mi oído me dan un flashback solo abrirse las puertas del vagón. Olor a fritos, refritos, embutidos y ruido de altavoces destrozatimpanos dándole a la música rociera o éxitos chumba-chumba del estilo del Neng. Las ferias de mi infancia.
Había de todo: autos de choque, noria, atracciones de tiro, tómbolas, … Empezamos a dar la vuelta y comenzamos a ver la fauna que hay en el sitio. Repito, el dios Neng seria el rey para la juventud y lo demás abuelas embutidas con faja en vestidos de faralaes fosforitos (o negros para disimular lo indisimulable). Y mi amiga y yo no pegamos ni con cola en este ambiente.
Acabamos acordando subir en la noria para ver las vistas del lugar y del recinto del Fórum y solo cerrarse las puertas de nuestra cabina leemos ésto en la puerta:

Vista (y fotos) magníficas des de arriba y como el cartel nos lo prohibía no hicimos nada de nada (¡es broma Pitufa!). Para finalizar dimos una pequeña vuelta ganando unos cuantos puntos de colesterol solo respirar el ambiente aceitoso y riendo a escondidas sobre el público que iba llenando el recinto.
Una buena experiencia para ver que existen otros mundos más cerca de lo que pensaba.

Ideas brillantes

Hoy lo he decidido.
Viendo que la genética no me da cancha y que voy a ser compañero de aventuras de Yul Brinner, Kojak y el maestro Tortuga creo que voy a comenzar a dar los primeros pasos. No me preocupa ir perdiendo pelambrera (no mucho), que me lo vayan recordando cada día si. Es por eso que voy a ir reduciendo la longitud de las greñas que llevo ahora para no ir con unos pelos de quiero y no puedo en la zona de las entradas. Ya me veo, si no lo soluciono, como aquellos abuelos se peinan con el cabello de un lado toda la calva.
He ido probando potingues para el pelo, vitaminas y demás pero tal como dice mi dermatóloga hay dos puntos básicos para esto: genética y tipo de pelo (cantidad de grasa). Yo tengo una familia con la azotea despejada y un pelo que se engrasa fácilmente. Bingo, dos de dos. Por eso voy a organizar mi plan de choque.
Como Pitufa es una artista de las tijeras le he pedido que me vaya arreglando mi look y que ya de paso ponga el peinado que a ella le guste. Hace días me sugería el de Ismael Prado (cocinero sex symbol de la televisión catalana) para mí. Pos va a ser que sí. Ésto del pelo largo ha tenido sus días pero de cara al verano prefiero algo más cómodo.

Más noticias y evolución en breve.

Buscando trabajo y cachondeo

Este lunes pasado, fui a un hospital a buscar un trabajillo para este verano de camillero. Hasta aquí bien. El “problema” es el proceso.
Soy una persona muy puntual cuando me dicen una hora concreta y como no, la reunión (de la cual desconocía de que iba) era a las 12 y yo llegué a las 11:20. ¿Que hago mientras espero? Pues estudiar un poco los apuntes que llevo en la bolsa y me pongo en una sala de espera poco concurrida. Comienzo a leer abstrayéndome un poco y noto al cabo de un rato que pasa algo raro a mi alrededor. No es otro el motivo que un “interno” (lease un paciente) de psiquiatría que leyendo encima de mi hombro disimulaba moviéndose a mi alrededor. A él le debía parecer muy disimulado pero en una sala de espera de 60 m2 que solo te muevas detrás de una sola silla, no es muy adecuado para evitar la atención.
Llega las 12 y nos reúnen en una sala mucha gente (más de la que me esperaba) donde nos informan que haremos un pequeño psicotécnico para todos los puestos de trabajo que se ofertan en el hospital, camillero incluido. Conmoción general sobre un grupillo de señoras que tenia sentadas detrás y en ambos lados: “no puede ser”, “nos ponemos todas juntas ¿vale?”.
Nos dan los folios del test y empieza el espectáculo: hay que poner los datos personales. Imaginaros cualquier problema que pueda existir para rellenar un papel y las señoras los tuvieron TODOS. El pobre hombre que nos explicaba era la cara viva de la desesperación.
Pero llega el plato fuerte con el test de habilidad mental. Para resumir diré que había una serie de figuras geométricas y unos códigos. Era decir si era cierto o falso lo que decían los códigos. En ese momento de horror que se refleja en mis compañeras de sala, el director de la pruebas remata la faena diciendo que tenemos 7 minutos para resolver el máximo posible. Resultado: resoplidos, sudores, taparse la cara, ojos fuera de órbita. Comienza el tiempo a correr y hay un silencio sepulcral hasta que transcurre todo el tiempo. Yo contesto unos 23 y pensando que eran pocos miro mi compañera de al lado que curiosamente me está mirando mi examen también. Compara con sus 6 respuestas y saca disimuladamente sus gafas del bolso y con un ligero movimiento de cabeza copia discriminadamente el contenido de mi folio. Giro la cabeza hacia el otro lado y la misma escena. Y para rematar la faena, el coro que tengo detrás dice: “¡Anda! ¡Si que ha contestado este chico!” y acto seguido oigo un aliento más cercano en el cogote.
Acto seguido, el director dándose cuenta de la escena dice: “En esta prueba nos gustaría evaluar los conocimientos generales de las personas, no del grupo si puede ser”. Caras de disimulo instantáneas y miradas al techo mientras las manos van apuntando a toda velocidad lo que todavía retienen en mente haber visto.
Realmente un espectáculo.

In the station

Viajar en el tiempo

Eso es lo que he hecho esta tarde. Miraba el reloj después de comer y al cabo de nada era hora de cenar. Plis, plas. Sin máquinas ni dispositivos supertecnológicos.
La causa la tiene mi brother (Hi Charlie) que ayer me pasó ciertas series de televisión que el había descargado gracias a esa cosa tan educativa que es internet. El caso que ha sido poner el primer CD lleno de episodios y empezar a coger el argumento por un momento que ya estaba encendiendo la luz de la habitación y poniendo la mesa para cenar. Realmente fabuloso comparado con esas clases o ratos de estudio que a veces parecen eternizarse los minutos como si fueran evos.
Los vicios son malos…
¿Y vosotros no tenéis, claro?

Sant Jordi

A toro pasado un Sant Jordi más… no! En éste tengo a Pitufa (aunque ha distancia) y aún con retraso cada uno va a tener su correspondiente parte de la tradición que le pertoca. ¡Te quiero guapa!
Hoy me he puesto al día en casa: jugar con la perra, hacer canelones con mamá, ir a comprar al súper, ordenar mi habitación (minimalista al lado de la del piso), mirar tele, pegarme una siesta de campeonato, … puro relax.
Por el poco rato que he estado dando vueltas por el centro de Barcelona antes de coger el tren, he podido ver una burrada de paradas de rosas multicolores (casi una por esquina) llevadas por representaciones de todas las etnias posibles y paradas de libros (con SÚPERdescuento por doquier). La lástima es que no he sabido hasta llegar a mi casa en una librería que tenia en mi ruta del metro al tren firmaba Francisco Ibañez, autor de uno los cómics más leídos en mi casa en mi niñez. Eso me pasa por no comprar el periódico hoy. Mal karma.

Ahora que leo lo que acabo de escribir veo que es un caos narrativo, pero que le vamos a hacer. Estoy viendo que cada vez escribo más tarde en el blog y soy menos interesante. Tendré que pasar del vampirismo.

Buenas pelis

Son las… 1:42. Acabo de levantar los ojos de los apuntes un rato y estiro un poco las piernas por el piso. He mandado un mensaje para Pitufa de buenas noches y enciendo la tele para ver que hay.
Buenas pelis.
No se si algunas de ellas llegaron algún día a ser pasadas por el cine, o ya simplemente pasadas alguna noche en horario normal. En muchas de ellas ves a actores famosos en sus primeros años, es decir con pinta de crios o con más pelo, y te das cuenta que algunos no han pasado de la noche a la mañana al estrellato porque si, sino al contrario, han tenido que tragar y tragar mucho papel infumable para hacer esa gran peli.
Luego hay otro tipos de peli. Los culebrones de programas del corazón o los pseudo-documentales donde se descubren misterios que la humanidad seria mejor que no supiera como la imagen de la Virgen Maria en una tostada. También tenemos a los teletiendas que ayudan a descubrir características increíbles a objetos de lo más cotidianos del estilo que un peine se convierte en 100 herramientas de alto diseño para el tratamiento capilar unificadas en un solo aparato. Quiero uno ya. No puedo vivir sin él…
Y lo peor es que uno gasta el tiempo mirando todo esto para distraerse.

La pregunta

– Mamá ¿soy feo?
- Sabia que llegaría este día…

Situación, situación y situación

Primero en mi habitación, luego en la de Pitufa, en el sofá, en la mesa del comedor, de nuevo en mi habitación, en el suelo del comedor, de nuevo al sofá, ….
A los malpensados que se están formando ideas no continuéis. Me estaba refiriendo a los sitios donde intentaba clavar codos por el piso pero irremediablemente mi cabezita loca se iba a dar un viajecito por la Luna de Valencia TM. A veces no hay días buenos y - Bingo - hoy a sido uno de ellos.
El resultado final de páginas estudiadas no ha sido muy elevado pero tampoco le vamos a hacer ascos.