El horror
Esta mañana el espejo me ha dado un veredicto. Doy pena. No recordaba haber visto unas bolsas debajo de los ojos tan grandes en mi vida. Parecía que me hubieran pegado un par de puñetazos. La razón es que estoy volviendo a mis viejos hábitos nocturnos de estudio a razón de lo cual mi piel blanquecina y mi absentismo durante las horas de sol se ven acentuados.
Ordenando mi armario he visto que me he está pasando como la niñas fashion y necesito renovar un poco el vestuario. Voy acumulando ropa que por talla o por habérmela puesto mucho no creo que vuelva a lucir. ¿Será por influencia de Pitufa? Ella va dedicarse a la asesoría de imagen y algo suyo va filtrándose en mi cabezota. Esto repercute en una visita cada vez más frecuente a Threadless.com y poner el ojo en algunas camisetas. Malo malo.
Comienzo a arrepentirme del corte de pelo. Fue influencia pitufera también. Al principio me parecía bien pero mirando las fotos de las “lanas” que llevaba me siento un poco desnudo. No se si será una etapa pero me parece que voy a tardar en volver a cortarme el pelo otra vez.
En resumen, que ni la cara, ni la ropa, ni el peinado me parecen bien. Y si una persona tan superimpresionante, fantástica y encantadora* como yo no da una buena imagen es malo.
*Captese, por favor, la ligera ironía de la frase





