Ya estoy de vuelta pisando suelo peninsular.
Y estoy cansado. ¿Cansado después de unas vacaciones? Pues sí, aunque ha servido para relajarme, desconectar y ver nuevos ambientes. Y mejor que soltar un rollo largo sobre mi viaje prefiero contar anécdotas cortas:
- Me encanta hacer pitar tres veces el arco de seguridad del aeropuerto y que me vaya de un pelo que me tuvieran que cachear.
- Siempre que he volado en avión he estado al lado de la ala izquierda del avión en la ventana. Me gusta ver los “flaps” y las luces de las ciudades.
- Al ir para allí tuve sentada a mi lado una piloto (con su uniforme y gorra) llamada Alicia de unos 30 años. Hablé un poco con ella y me comentó cuatro detalles sobre aviones que no sabia.
- Se podría aprovechar el aeropuerto de Palma para jugar a fútbol por lo vacío y grande que llega a ser a las 12:00 de la noche.
- Julia (¡un beso!) me acogió en su casa durante estos 3 días. Y se cumple de nuevo mi karma. En Barcelona vivo con 3 chicas. Pues en Soller (Mallorca) con otras 3 chicas que les gustaba andar en braguitas por la casa. Cruel destino el mío.
- No me he roto la crisma de milagro ya que en la casa que estaba todo eran escaleras y por la noche al buscar el lavabo se convertía en una gran hazaña.
- Los gallos pueden cantar en plena noche (y varias veces).
- He conocido a la fauna de la isla (practicantes de yoga, amazonas de los caballos, joyeros argentinos, …) que me mostraron una forma de pensar muy diferente allí y aquí.
- El alemán ha sido mi idioma estos días. Es una invasión (¿plaga?) que no para y se extiende.
- Mi cuerpo ha hecho muchos kilómetros con Julia al volante por toda la isla (experta conductora aunque el atropello de una abuela no cuenta). Y de banda sonora todo tipo de música que tarareaba ella. Ha sido bonito recordar una isla que hacia unos 10 años que no pisaba.
- Viva el topless.
- Momento estelar: la última hora antes de irnos visitamos un CLUB. En mayúsculas. Cualquier cosa que habéis visto en películas, reportajes sobre ambientes “cool” queda corto. Todos eran guapitos informales pero arreglados, el local (en parte en medio del mar) todo minimalista pero con detalles muy “alto standing“, gogos bailando cerca de la piscina con música de dj propio, …
Sentía que solo como iba vestido yo (rojo cantón que destacaba sobre todo el resto blanco) ya me iban a echar a patadas. Pero tomamos algo mientras charlábamos y todo lo demás sobraba.
En fin, un buen viaje al que vuelvo a agradecer a Julia su invitación y su amabilidad para aguantar a un pesado como yo durante estos días. Eres una santa.
P.D: Siguen las reformas en el blog. Hoy seguiré con las reformas.