Llueve y me mojo
Hay que gente que le gusta la lluvia.
A mi depende.
Con una llovizna, sin cargar con nada y con una sudadera con la capucha puesta quita más el stress que cualquier técnica de relajación transcendental.
Pero con un chaparrón brutal, cargado con bolsas y el paraguas (con viento de regalo) y con otros paraguas intentando sacarte los ojos como si dieran puntos con ello no relaja nada. Ayuda a que mis visiones de mutilaciones en masa aumenten de frecuencia y me entre el tic nervioso en el ojo derecho.
Es curioso ver la actitud de la gente y como actúa cuando aparecen las primeras gotitas (que mal suena):
- Hay los pasotas que parecen no responder a estímulos y podría pasar el Katrina que no levantarían ni una ceja.
- Algunos (por suerte pocos) se colocan plástico por encima. Tenemos a las señoras recién salidas de la pelu y a los que se tapan con los condones de cuerpo entero o chubasqueros fácilmente reconocibles por el amarillo como amigos del capitán Pescanova o otros colores igualmente chillones chillones.
- Luego vemos a los que comienzan a correr de un sitio a otro. Por lo que leí una vez solo se evita mojarse un 30% y aumentas que te caiga un rayo encima. Avisados estáis.
- Hay los que usan para ellos solos paraguas para albergar a todo un país europeo pequeñito debajo y hacen amistad con cualquiera que se les acerca pidiéndoles que les devuelvan los ojos insertados en las varillas de su tienda de campaña.
- Y De vez en cuando ves el que se está mojando y lleva paraguas. No penséis más, ha cogido el de florecitas rosas de su madre o pareja por error al salir de casa.
Curiosa la conducta humana y la lluvia.

Sí señor. Ya puedo morir tranquilo. Ya salgo para algo entre los diez primeros resultados del Google.

