¡AVISO! Es un post para desahogarme.
Esta es la aventura de un chico que fue a hablar para preocuparse de unas goteras de sus vecinos del piso de abajo y salió de él habiéndole llamado mentiroso y tener demasiado orgullo.
Erase se una vez, un piso de alquiler donde vivia Isaak y 3 chicas más. Isaak habia sufrido en sus carnes las largas discusiones por la deficitaria fontaneria de su piso. A razón de ello Isaak conocía tan bien el tema de cañerias que sería la envidia de SuperMario.
La última noticia recibida por la tarde del viernes era un mensaje en el contestador del móvil diciendo escuetamente que volvia a haber problemas “acuáticos”. El sábado al mediodía me presento en su piso para ver el nuevo problema. Para resumir el desague común está roto y cada vez que se hace una lavadora (como era en ese momento) goteaba en su piso. Solución: llama al dueño de nuestro piso y hablarlo. Nosotros dejaremos de usar la lavadora de momento. Parecía fácil.
Día siguiente. Llamada: va a pasar un técnico a ver vuestro desagua el martes a las 17:30. Apañaros para que haya alguien.
Agendas cambiadas y turnos varios para poder estar alguien presente.
Llega el martes, son las 20:30 y no hay noticia. Bajo con buena voluntad (y muchísima buena educación) al piso de ellos para preguntar si pasa algo raro y que tal está el techo. Los personajes son una abuela con problemas cardiacos (y mucho cuento lastimero), un marido calzonazos y un hijo freak de 40 años que vive (¡aun!) con ellos. Y pasa esto:
- Le comento porque no ha venido su técnico y contesta que han quedado ellos que no era necesario. Le pregunto porque no nos han avisado y me dice que yo tardé un día en aparecer por su casa desde la llamada. Claro, yo no tengo otra cosa en mi vida que ir corriendo a verlos.
- Hablando solo con el marido hace caso omiso interrumpiendo mis precisas explicaciones a sus preguntas (ya hechas otras veces). Pregunta pero no quiere escuchar respuesta. Quiere soltarme otra vez el rollo pensando que magicamente yo solucionaré las cosas por el simple de hecho que las repite más veces.
- Sale a escena la Abuela Zombie (que es la mandamás de la casa) hace callar como si fuera un idiota su marido y me repite otra vez la táctica “repetición” del marido. Comienzo a pensar que seguro que debe funcionar.
La abuela dice:
·Conocer mejor la fontaneria de mi piso (relata una visita al piso hace 12 años es suficiente),
·Insiste que nosotros vamos tirando cubos de agua al suelo al fregar y por eso filtra, y que, aunque yo lo niegue (pocas veces fregamos y encima con muy poca agua) que mis compañeras me mienten por miedo a mi terrorífica persona cuando ha pasado del cubo,
·Reclama que compre una lavadora nueva de mi bolsillo ya que está rota (no parece comprender que es la agua normal que sobrante del lavado va a la cañeria que es la que está rota),
·Que no mienta que yo ya le he dicho otras veces que la lavadora está rota -falso-(no es capaz de entender que está bien la lavadora el problema son los lavados y su agua sobrante) y que me deje de tonterias.
- Le pido supereducadamente que no me insulte ni me grite y, claro, y ella me dice que nunca ha gritado ni insultado y su marido “miniyo” me dice que tengo demasiado orgullo.
- Su hijo le pide tranquilidad saliendo de su escondrijo de su habitación y ella lo empuja dentro, le cierra la puerta y le manda callar. Él, su hijo de 40 años, no dice ni mú.
A partir de aquí se anula interrumpiendo para repetirse cualquier frase mia de más de 3 palabras y dicen que ya está todo dicho.
Ah! Y que suerte que no han querido ir a juicio hasta ahora.
De ésta, realmente el Papa me hace santo, me va a besar los pies, bailara con tanga en mi honor y me va a nombrar el nuevo Cristo por esta hazaña.
P.D: Muchísimas disculpas pero necesitaba soltarlo.