- Hola Dr.Neura
- Hola Sr.Ismurg. Tome asiento por favor.
- Gracias.
- Dígame que le pasa.
- Noto que últimamente no soy una persona tan buena como era antes.
- Hombre, tampoco es tan importante. ¿Qué le hace preocuparse?
- Bueno… deseo a mucha gente una muerte cruel (o grandes almorranas) por pequeños detalles que me ponen como loco.
- ¿Qué detalles?
- Pues… odio a las abuelas enormes que se paran de repente en las aceras o pasillos estrechos o avanzan lentos como grandes dinosaurios, odio a quién no entiende que la mala cobertura no se arregla gritando(me) a pleno pulmón, odio a las chicas que defienden gilipolleces como si fueran dogmas y se justifican con “tú no lo entiendes”, …
- Vale, vale. Buf. Conozco el problema. Es bastante común hoy en día. El enfermo se vuelve más agresivo y hasta llega a publicar sus problemas en su blog quejándose constatemente. ¿No le pasará a usted eso?
- ¿A mí? No, que va.
- Pues le explico que hay dos soluciones: La primera es una patada en las gónadas antes de las comidas …
- ¿o?
- … o dosis gigantescas de sexo desenfrenado con espectaculares modelos (con trios una vez por semana). Usted escoge el que esté más a su alcance.
- … Me da la sensación que ésto me va doler.