Estaba a las 2:00 pensando en escribir que hoy cualquier marciano ya puede tener acceso a mi nombre como dije hace tiempo cuando…¡BAAAM!
Miro por el balcón y veo que la puerta del concesionario Audi delante de mi piso reventada, con un coche chocado contra un árbol a su salida y dos coches de policía parando y saliendo cuatro de ellos velozmente al interior del local. Madre mía, que emoción.
Oigo gritos, alarmas, viene un nuevo coche de paisano bajando más policías. Entra un policía más. Otro des de fuera comienza a hacer llamadas. Los vecinos comenzamos a asomar nuestras cabezas con miradas de “Ésto es mejor que la película de la tele”. Gran error.
A partir de ese momento todo se convierte en un entrar y salir de los mismos policías, saludos, comentarios y todo el mundo esperando que salgan con el ladrón. En ese momento viene el comisario. ¿Por qué se que lo era? Fácil, era el único con barriga. Otra vez, salen y entran más veces.
Comienzo a pensar que el ladrón se ha largado antes que llegaran ellos y que tanto entrar y salir debe ser porque alguno de ellos quiere comprarse un Audi y debe estar decidiendo que modelo con los demás.
A estas alturas llegan los bomberos, sacan una escalera enorme que sospecho que debe ser para pegar al ladrón en la cabeza y que salga de una maldita vez o para comenzar a desconectar alarmas que han despertado a media calle. Más entran y salen. Supongo que los bomberos también quieren dar su opinión en la elección del modelo de Audi.
Son las 3:00 de la noche y creo que el ladrón ha sido el más listo de todos y se ha largado a casa a dormir tranquilo con el modelo que él quería.



No sé si os pasa a veces pero en el transporte público de repente aparece alguna persona que capta TU atención.