De la misma forma que cuando sabes que una chica te va a decir “te quiero como un amigo” estaba yo estos días esperando saber que deparaba mi futuro laboral. Pero todo se ha resuelto de forma que me pasaré los días en casita currando (¡y cobrando!) vestido sólo con los calzoncillos viejos pero cómodos que dejan demasiado poco a la imaginación y con mi barba de dos semanas que me hace parecer un Leónidas después de una noche de barra libre.
Además la vida comienza a dar vueltas, tanto que la próxima semana estaré en un stand en una convención de gays, lesbianas y transexuales dando información dando información sobre la pelvis. También he recibido una oferta muy generosa para vender uno de mis .com surgida de la nada. Y he descubierto que los consoladores, aunque no lo reconozcan, es de los regalos más bien recibidos por las chicas.
El guionista de mi vida vuelve a beber vodka con Colacao.