Encargos y precios para ilustrador, dibujante, diseñador de Barcelona

Noticiero

Se hace saber:

- Los Tyranosaurus Rex eran unos guarros por motivos físicos ya que con los brazos tan cortos no podían sacudirsela después de mear.

- Si eres conductor de metro y estás en las nuevos vagones de metro los pasajeros oirán cuando te tires un pedo.

- La inspiración viene al entrar en la ducha y a las 3:00 de la madrugada.

Unleash the power!

De la misma forma que cuando sabes que una chica te va a decir “te quiero como un amigo” estaba yo estos días esperando saber que deparaba mi futuro laboral. Pero todo se ha resuelto de forma que me pasaré los días en casita currando (¡y cobrando!) vestido sólo con los calzoncillos viejos pero cómodos que dejan demasiado poco a la imaginación y con mi barba de dos semanas que me hace parecer un Leónidas después de una noche de barra libre.

Además la vida comienza a dar vueltas, tanto que la próxima semana estaré en un stand en una convención de gays, lesbianas y transexuales dando información dando información sobre la pelvis. También he recibido una oferta muy generosa para vender uno de mis .com surgida de la nada. Y he descubierto que los consoladores, aunque no lo reconozcan, es de los regalos más bien recibidos por las chicas.

El guionista de mi vida vuelve a beber vodka con Colacao.

De vuelta

Conclusiones importantes sobre Berlin:

- No existen los 33 cl.

- Hay muchas abejas

- Puedes quedar más rojo que un tomate sólo con el sol que pega de 5:30 a 21:30

- A todas las palabras se les añade un “-en” al final y ya son en alemán

- Los kebabs “mit allen” son lo mejor para un día agotador

Rareza

Cuando un travestí de 2×2 metros te deja pasar en la cola del súper diciéndote:

- Pasa guapo que te veo muy cargado.

Sabes que va a ser un día raro.

Ladrones

Estaba a las 2:00 pensando en escribir que hoy cualquier marciano ya puede tener acceso a mi nombre como dije hace tiempo cuando…¡BAAAM!

Miro por el balcón y veo que la puerta del concesionario Audi delante de mi piso reventada, con un coche chocado contra un árbol a su salida y dos coches de policía parando y saliendo cuatro de ellos velozmente al interior del local. Madre mía, que emoción.

Oigo gritos, alarmas, viene un nuevo coche de paisano bajando más policías. Entra un policía más. Otro des de fuera comienza a hacer llamadas. Los vecinos comenzamos a asomar nuestras cabezas con miradas de “Ésto es mejor que la película de la tele”. Gran error.

A partir de ese momento todo se convierte en un entrar y salir de los mismos policías, saludos, comentarios y todo el mundo esperando que salgan con el ladrón. En ese momento viene el comisario. ¿Por qué se que lo era? Fácil, era el único con barriga. Otra vez, salen y entran más veces.

Comienzo a pensar que el ladrón se ha largado antes que llegaran ellos y que tanto entrar y salir debe ser porque alguno de ellos quiere comprarse un Audi y debe estar decidiendo que modelo con los demás.

A estas alturas llegan los bomberos, sacan una escalera enorme que sospecho que debe ser para pegar al ladrón en la cabeza y que salga de una maldita vez o para comenzar a desconectar alarmas que han despertado a media calle. Más entran y salen. Supongo que los bomberos también quieren dar su opinión en la elección del modelo de Audi.

Son las 3:00 de la noche y creo que el ladrón ha sido el más listo de todos y se ha largado a casa a dormir tranquilo con el modelo que él quería.

Pitufillo

Esta última semana estoy en mis últimas prácticas de la carrera. Si, todo se acaba. Mucho Bua bua y Snif snif.

Pero me encuentro haciendolas en una maravilla de centro donde los futuros campeones españoles de todos los deportes están entrenando día a día como jabatos. Todos jóvenes adolescentes con cuerpos Danone. Hormonas y descontrol por todos lados.

En mi caso veo sobretodo a las jugadoras de baloncesto y balonmano de la selección española y digamos… que pequeñas no son. Con mi 1,80 m de altura me siento como un enano a su lado y eso que algunas solo tienen 15 años. Y más sorpredente es cuando toca hacerles vendajes en los pies y ver tallas de 45 para arriba. A este paso me voy a dormir debajo de una seta con el complejo que me entra.

Surrealismo en la farmacia

Ismurg entra en la farmacia de guardia:

- Hola, quisiera una caja de Durex easy-on y otra de Gelocatil

- Mmm… ¿esos como son?

- Caja rosada, de los que se adaptan mejor, …

- Ufff, es que yo entre los de estrias, colorines, … voy perdida. Además llevo toda la tarde con hipo ¿No sabes nada para quitarlo?

- Bueno, sí. Doblas el tronco hacía delante todo lo que puedas y te pones a beber de un vaso toda la agua que puedas. Eso si, te mojas la nariz.

- Gracias, no importa. Estoy sola y nadie se va a reir si me mojo la nariz. Aquí tienes tus cosas. Que vaya bien (guiño-guiño)

- Gracias

Fotico por Ipod

Dando tumbos por Internet en busca de mi dosis habitual de porno información, encontré información sobre el nuevo libro de Haruki Murakami. Resultaba que la editorial para promocionar el libro abría un concurso de fotografía y de premio había 10 Ipod Nano y libros.

Mi ansia compulsiva de participación me hace buscar algo compulsivamente que retratar y ¡bingo! abro la puerta de mi cueva habitación y encuentro ésto.

Hoy me han dicho que he ganado un Ipod.  ¡Yuhu!

¿Por qué no avisé de esta promoción? Soy un ser vil y rastrero que lo quiere todo para él.

Saló del Cómic 2008

Este fin de semana aún teniendo faena acumulada he salido con el resto del WEE. Y ha sido montruoso como en la otra ocasión en el Salón del Manga. Muchas risas, coñas internas y dibujos de gilipolleces varias. Conocer a nuevas personas magníficas y acabar hasta altas horas de la madrugada cuestionándose entrar en discotecas de ambiente gay para conseguir una copa es lo que ha supuesto esta última reunión.

Mi mueca muestra que no soy fotogénico.

La crónica del evento: Aquí y aquí

Boxeo

Es cierto. He empezado clases de boxeo. Voy a morir. Mucho. Hasta es possible que dos veces.

Ya llevo unas cuantas clases y puedo decir que mis brazos, nudillos y hasta pelos de los sobacos me duelen. Pero carai, poder lucir los guantes y arrearle hostias al saco parecía una maravilla. Y lo es durante los primeros 5 minutos, luego los brazos pasan a convertirse en plomo y queda poco para que me ponga a llorar y moquear encima del saco. Y sonarse la nariz con los guantes puestos no es fácil.

Los compañeros de momento no me dicen casi nada pero por los menos no me señalan con el dedo y se rien de mí. Y no pienso quejarme ya que hay alguna chica que parece capaz de tumbar a un caballo.

En fin, seguiré escuchando el Eye of the Tiger para motivarme.