Encargos y precios para ilustrador, dibujante, diseñador de Barcelona

Recomendación

Gran utilidad para hacer en un periquete cualquier tipo de cartel publicitario.
Puedes vender a la suegra, al canario, a la vecina pesada y hasta tu jefe con un bonito cartel.

Siguiendo

Tercer día de mi aventura en el piso.
Y sigo sin la silla acabada de montar, la ropa del armario a medio organizar y la mitad de las cosas que quería hacer pendientes.
Perfecto.
Me encanta ser trabajador.

Por cierto, podéis seguir votando aquí. El perrito sigue en vuestras manos.

New Home

El día que nací supongo que el hada madrina (o su equivalente en otras religiones) que me asignaron era una cachonda o iba borracha o era sorda o las tres cosas a la vez. Y seguro que al verme dijo:
“Este chico vivirá rodeado de chicas toda su vida”. Aunque los resultados indican que podría ir a hacer piercings a gatos rabiosos.
Y es que he encontrado piso hace ya unos días y ¡tachán! me ha vuelto a tocar vivir con tres chicas más. Con tres vivía y ahora con tres más me voy. Pero para todos aquellos que les pasen imágenes de películas acabadas en X por la cabeza les aseguro que la experiencia no es lo que parece. Además ahora me toca la versión internacional con una brasileña, una portuguesa y una italiana.
Ya les contaré…

Ces't fini

El examen chungo acabó.
Ismurg vuelve a ser un hombre.
Ismurg vuelve a coger los lápices.
Se inicia KADO, se continua Mouse y se rediseña página y blog (¡toma ya!).
Oremos todos para que el fin de semana sea productivo.

En la consulta

- Hola Dr.Neura
- Hola Sr.Ismurg. Tome asiento por favor.
- Gracias.
- Dígame que le pasa.
- Noto que últimamente no soy una persona tan buena como era antes.
- Hombre, tampoco es tan importante. ¿Qué le hace preocuparse?
- Bueno… deseo a mucha gente una muerte cruel (o grandes almorranas) por pequeños detalles que me ponen como loco.
- ¿Qué detalles?
- Pues… odio a las abuelas enormes que se paran de repente en las aceras o pasillos estrechos o avanzan lentos como grandes dinosaurios, odio a quién no entiende que la mala cobertura no se arregla gritando(me) a pleno pulmón, odio a las chicas que defienden gilipolleces como si fueran dogmas y se justifican con “tú no lo entiendes”, …
- Vale, vale. Buf. Conozco el problema. Es bastante común hoy en día. El enfermo se vuelve más agresivo y hasta llega a publicar sus problemas en su blog quejándose constatemente. ¿No le pasará a usted eso?
- ¿A mí? No, que va.
- Pues le explico que hay dos soluciones: La primera es una patada en las gónadas antes de las comidas …
- ¿o?
- … o dosis gigantescas de sexo desenfrenado con espectaculares modelos (con trios una vez por semana). Usted escoge el que esté más a su alcance.
- … Me da la sensación que ésto me va doler.

In this moment

In the train

La situación:
Viaje en tren hacia mi tortura diaria llamada estudios.
Entran dos “retoños” (niña y niño) que simpáticamente se sientan en los 2 espacios libres que quedan al lado de una profesora de francés corrigiendo exámenes y un servidor.
Suceso:
Mientras la madre se ha sentado en otro lado abandonando a sus criaturitas, el niño empieza a moverse como un hiperglucémico, gritar a su hermana, empujar con los brazos, estar a punto de pegarme una leche en la cara al ponerse de pie en el asiento y romper periódicos como si fueran confettis para acabar escupiendo a su hermana.
En ese momento vuestro narrador, dirigiendo una mirada de pH muuy bajo al retoño y gracias a una voz de ultratumba (algunos ya lo conocéis) surgida del frío actual le he dicho:
QUIETO… por favor.
He temido que el niño perdiera el control de esfínteres allí mismo.
La profesora que corregía los exámenes (y con la mala leche que le generaban los niños seguro que había cateado a media clase) se ha limitado a asentir complacida. La madre ni se ha enterado.
Me encanta hacer buenas acciones por Navidad.

La habéis cagado

No, no y no.
Las normas claras. Un mes antes no.
Paseo por la calle y un escaparate me muestra el primer señal del Apocalipsis Anual. Una guirnalda. -Un resto de una fiesta de celebración de algo supongo- pensé. Pero no. Luego veo otro escaparate lleno de peluches blancos de renos y un hilo musical con campanillas. ¡No! El tic del ojo se dispara. Miro el reloj para comprobar el mes (soy muy distraído). Es 11. No 12. Sociedad, la has cagado conmigo.
Voy a salir con mi bate de béisbol y con una maníaca y simpática sonrisa iré pateando a los “Ho ho ho” y a cualquier enano ayudante de puntiagudas orejas cercano. Golpe por aquí, golpe por allá. Y cuando a mis pies haya un montaña de restos navideños destrozados e individuos sangrando y no contando villancicos seré feliz.

Más aventuras gimnasianas

Bueno, aquí viene otra ración de información.
La fauna comienza a manifestarse en toda su esplendor. Primero aparecieron los niños chulitos de la zona con su cortes de pelo hechos con cortacésped y sus ropas fashion-discotera luciendo su carnaza a todo el que quisiera mirar. Y veo que hay un personaje que mira y mucho.
Tal cómo tenemos al Abuelo-Hulk, aquí tenemos a la Abuela Reina. Este personaje es adorado por todo los chulitos como si de la gran matriarca de todo el gimnasio se tratara. Los controla, los alaga, los tantea y los palpa. Y lo más curioso es que ellos le siguen la corriente riéndole las bromas y chismorreando con ella cual zánganos de la colmena. Es todo un espectáculo que hace la vida feliz de verás cuando estas torturado bajo el yugo de la maquinita de turno.
Aunque ahora que lo pienso mucho ejercicio no hace… más bien nada. ¿Será que va al gimnasio a alegrarse la vista? Que mal pensado soy…

A pensar

Un hombre yace muerto en un campo. A su lado hay un paquete sin abrir. No hay nadie más en el campo. ¿Como murió?
Ayuda: Conforme se acercaba el hombre al lugar donde se le encontró muerto, sabia que irremediablemente moriría.

Yendo yo para Villavieja
me cruce con siete viejas
cada vieja llevaba siete sacos
cada saco siete ovejas
¿Cuántas viejas y ovejas iban para Villavieja?

El otro día Ismurg consiguió apagar la luz de su dormitorio y meterse en la cama antes de que la habitación quedase a oscuras. Hay tres metros desde la cama al interruptor de la luz. ¿Cómo pudo apañárselas?